Ernesto Guevara Quiroz
Esta semana muchos medios de comunicación dieron cobertura a las presentaciones de Daddy Yankee en Bolivia. Todos hicieron énfasis en el hecho de la postergación de sus conciertos, pero ninguno le prestó atención a lo que comunica este sujeto por el mundo. Sentí responsabilidad civil y moral para introducir en la agenda mediática, la reflexión sobre los mensajes que hicieron de Raymond Ayala, nombre verdadero del cantante, un ícono de la cultura pop latinoamericana.
Noticias del Cangri
-Daddy Yankee inauguró un centro infantil que lleva por nombre “Daddy's House'' (La casa de Papito), en una empobrecida comunidad de Santo Domingo. La fundación “Corazón de Guerrero” creada por el cantante busca proporcionar educación de calidad y una vida sin violencia para niños y jóvenes.
-Daddy Yankee desmintió que profesa la santería, como se publicó en Tv y Novelas, y aseguró que abrirá una causa por difamación. “Le digo a toda mi gente que tengo mis creencias cristianas al millón por ciento. Siempre he sido cristiano. Yo creo en Jesús y será así hasta que muera”, insistió Ayala.
Tal cual se lee en los diarios este tipo es un amor de gente, un angelito, como él mismo dice: “yo estoy bien claro a quién le sigo, y ese es el Señor”. Será el señor de los anillos y las cadenas de diamantes que el mundo “blin blin” le obliga a ostentar contra toda su voluntad cristiana. Parafraseando a Calle 13, cuántos niños mueren en Sierra Leona por cada diamante que cuelga el que viste con abrigo de piel en una isla tropical. Ahí dejo el show publicitario de su centro infantil, y eso de “cristiano al millón por ciento”, es un aporte a la “Metafísica Popular” del Papirri. Ahora a lo que realmente importa es qué es lo que dice este sujeto con su “música”.
Títulos de canciones
No se trata de una lista burlesca al mejor estilo Les Luthiers, lo que usted leerá a continuación son los nombres de las canciones Daddy Yankee: “Agresivo, aquí está tu caldo, cógela que va sin Jockey, como un animal, como y vete, dale caliente, dos mujeres, el empuje, ella me levantó, fuera de control, gasolina, gata gangster, hechicera, la católica, la gritona, la gitana, la matadora, la quemona, la vampiresa, latigazo, lo que pasó pasó, machucando, me la explota, mejor que tu ex, métele con candela, mi gatita y yo, muévete y perrea, pásame la botella, pose, rompe, sácala, se activaron los anormales, se le ve, sé que le gusta, tu cuerpo me llama, yo sé que a ti te gusta, who is your Daddy (quién es tu papito)?”
Hay quien sacaría conclusiones sólo leyendo los títulos, pero, si la ambigüedad con que escribe le favoreciera al angelito Yankee, para no condenar su trabajo a primera vista revisemos las letras. Para realizar este artículo encontré en Internet cerca de 250 letras de canciones que provienen de discos, videos, actuaciones y remix que la industria del machismo musical produce bajo el nombre de Daddy Yankee.
Revisado el material se puede considerar que el 80% de las canciones de Daddy Yankee hablan de sexo, bailando o con látigo pero nunca con amor; 10% se refieren a consumo de drogas y alcohol, y el 10% final es una respuesta a otros cantantes con quienes pelea por el liderato del movimiento reguetonero. En sus letras abunda la descalificación a otros artistas, la autoafirmación de que es el mejor músico de su medio, la cosificación de la mujer, la devaluación de la fidelidad y el amor, la violencia como recurso de poder, y todo ello en un lenguaje vulgar. Para constatar esto, me permito transcribir fragmentos de algunas de sus creaciones, con las disculpas por la perturbación que el lenguaje pueda causar en personas sensibles. Todo sea para conocer lo que la juventud y la próxima generación “productiva” de nuestro país está escuchando en un tiempo en que construyen y reafirman identidades, ideologías y cuanto la cultura abriga.
Para muestra un botón: Daddy Yankee textual
“Bienaventurado el que escuche este liriqueo (…) Hacer buena música es mi obligación (…) Ahora vengo yo sin estipulo cargando este capítulo. Y no hace falta otro título, somos los 12 Discípulos” (12 discípulos).
“Una me llama diciendo que soy su vida. La otra me llama con llamadas restringidas. Para mi las dos son igualmente de bellas. No encuentro solución, razones para yo dejarlas. Si caigo enfermo en la cama una me cuida. La otra en la cama es pasión encendida. Una sin condición siempre mi fiel amiga. Y cuando peleo con ella, la otra sana mis heridas. Una casi no sale, es mujer de su casa. La otra sale cuando se le da la gana. Una me tiene mal porque con ella vivo. La otra hace lo que sea por estar conmigo. Llego de madruga. Apago el celular. Entrando en baja, yo me hago el que no sabe nada. Chequeo si tengo una mancha de lápiz labial. Con la negra de casa no me quiero calentar. Trato de sacar igual tiempo para las dos” (2 Mujeres).
“Rompe, rómpela. Arre, arre, arriba, arriba. Sé que quieres perrearme (…) Yo soy amigo de las asesinas. Y cónsul de las lobas. Psicólogo de las tímidas. Siquiatra de las locas. Modista de modelos. Peleón de las luchadoras. Astrólogo de las lunáticas. Y gangster de matadoras”. (A Romper la Disco).
“Ladies! Bienvenidas al hogar del castigo! Y yo tengo una gata que me dice papi chulo. Y siempre me pide... ¡Fuete pa' su culo!. Me le meto por debajo de la manta. Y siempre me pide... ¡Pampam pa' sus nalgas!” (Agresivo).
“Tas calentándote, yo calentándome. Tú dices que tú eres brava, eso lo quiero ver. Sigue bailando, girl, sigue cucándome. Que te vo'a pegar bien duro contra la pared. Mami, pon la olla que aquí está tu caldo. Te vo'a azotar, ma'. Ponte a rozarlo. Tú eres mi gata. (…) To'a mis gatitas que son fieras. Es que esta noche tú estás bien dura (…) Soy un perro en la noche oscura. Te vo'a dar la melaza pura pa' que sepas que es de abertura. Vente, vámonos de aventura” (Aquí está tu caldo).
Como se puede apreciar ni siquiera superamos la letra “A” en la revisión de su repertorio y no hay necesidad de seguir ensuciando la mente. La creatividad del señor Ayala raya en lo cursi, grosero y por demás ofensivo, toda vez que cada alusión a la mujer se asocia con algún animal. Este sujeto también tiende a asignar a las mujeres acciones concretas que responden a sus más bajos instintos, aquellos que procuran sexo liberado del amor. Este dizque cristiano fomenta las relaciones infieles, promiscuas y libres de carga afectiva, es como él mismo se define en alguna canción, un “animal”.
Daddy Yankee tiene entre sus canciones relatos de cómo una colegiala seduce a un doctor para tener relaciones sexuales en su consultorio, y de cómo un amigo tiene relaciones con una burra. Con estas historias se quiere llenar varios estadios de Bolivia.
Si todavía queda algo que puede hacer la Oficina de Espectáculos Públicos, es cancelar definitivamente su presentación por el grave atropello a la dignidad de las mujeres de Bolivia y el mundo. Ojo, ésta es la tierra de las heroínas. Habrá quien piense “pero sólo es música, sólo es moda”. Esa ingenuidad no considera la influencia de la música en la definición de las sociedades, en su cultura. Con la asquerosa producción de Daddy Yankee se naturaliza la violencia contra la mujer, se retrocede en lucha por la equidad de género. Este payaso del patriarcado envía mandatos culturales que la juventud apropia y reproduce, en nombre de la moda, a través “rankings internacionales” que nuestros medios de comunicación imitan. Basta mirar uno de sus videos para darse cuenta cuál es rol de género que se asignado a mujeres, sumisión total. En medio de este consumo autodestructivo que la sociedad hace de cierta “música”, muchos DJ`s que carecen de sensibilidad de género programan sus contenidos siguiendo las modas del machismo más enfermo.
Proceso de cambio
Hay esperanza, por todas partes se grita “proceso de cambio”. El qué hacer de las autoridades frente a la intromisión machista, del cantante de “Lo que pasó pasó”, en una cultura que sostiene constitucionalmente la equidad de género será la medida de la coherencia entre discurso y práctica.
Entre tanto, padres y madres de familia, educadores/as, pastores, curas, periodistas y todo agente involucrado en la formación juvenil debemos asumir responsabilidad frente a la construcción de la sociedad que queremos a futuro. Prestemos mayor atención a lo que nuestros jóvenes están escuchando y replicando. En el fondo, son las víctimas directas de un mundo consumista, materialista, mercantilista, que tiene devaluado sus afectos y en el que constantemente se les da la espalda.
Mientras escuchaba las noticias, le dije a mi hija (7 años) “la música de Daddy Yankee es mala”, me preguntó por qué, le contesté “no respeta a las mujeres” y ella me sorprendió con el siguiente comentario “es que les hipnotiza, les hipnotiza”. Entonces me animé a redactar este artículo con la esperanza de que todavía podemos salvar a la próxima generación y que podemos despertar de la hipnosis que nos impide digerir lo que escuchamos.
Un cristiano al que debiera leer Daddy Yankee es Luis Espinal, él escribía respecto al sexo en “Oraciones a Quemarropa”, lo siguiente: “no podemos ser renegados del sexo, no podemos despreciar el motor de la vida (…) el sexo que anuda a la familia, también puede ser un explosivo de odio y bestialidad (…) no permitas nunca que separemos el sexo y el amor. El sexo no es todo el amor. Si éste falta, el sexo es sólo un instinto animal (…) No permitas que por el sexo sea pisoteada la persona humana. No existe un sexo inferior al otro, ante Dios todos somos iguales”.
El problema de las actuaciones del señor Ayala no es la fiebre porcina sino la porcina producción musical que trae consigo. Finalizando, con toda la moral musical del mundo convoco a unirnos en unísono al grito que desde hace días circula en Bolivia: Daddy Yankee Go Home!
Esta semana muchos medios de comunicación dieron cobertura a las presentaciones de Daddy Yankee en Bolivia. Todos hicieron énfasis en el hecho de la postergación de sus conciertos, pero ninguno le prestó atención a lo que comunica este sujeto por el mundo. Sentí responsabilidad civil y moral para introducir en la agenda mediática, la reflexión sobre los mensajes que hicieron de Raymond Ayala, nombre verdadero del cantante, un ícono de la cultura pop latinoamericana.
Noticias del Cangri
-Daddy Yankee inauguró un centro infantil que lleva por nombre “Daddy's House'' (La casa de Papito), en una empobrecida comunidad de Santo Domingo. La fundación “Corazón de Guerrero” creada por el cantante busca proporcionar educación de calidad y una vida sin violencia para niños y jóvenes.
-Daddy Yankee desmintió que profesa la santería, como se publicó en Tv y Novelas, y aseguró que abrirá una causa por difamación. “Le digo a toda mi gente que tengo mis creencias cristianas al millón por ciento. Siempre he sido cristiano. Yo creo en Jesús y será así hasta que muera”, insistió Ayala.
Tal cual se lee en los diarios este tipo es un amor de gente, un angelito, como él mismo dice: “yo estoy bien claro a quién le sigo, y ese es el Señor”. Será el señor de los anillos y las cadenas de diamantes que el mundo “blin blin” le obliga a ostentar contra toda su voluntad cristiana. Parafraseando a Calle 13, cuántos niños mueren en Sierra Leona por cada diamante que cuelga el que viste con abrigo de piel en una isla tropical. Ahí dejo el show publicitario de su centro infantil, y eso de “cristiano al millón por ciento”, es un aporte a la “Metafísica Popular” del Papirri. Ahora a lo que realmente importa es qué es lo que dice este sujeto con su “música”.
Títulos de canciones
No se trata de una lista burlesca al mejor estilo Les Luthiers, lo que usted leerá a continuación son los nombres de las canciones Daddy Yankee: “Agresivo, aquí está tu caldo, cógela que va sin Jockey, como un animal, como y vete, dale caliente, dos mujeres, el empuje, ella me levantó, fuera de control, gasolina, gata gangster, hechicera, la católica, la gritona, la gitana, la matadora, la quemona, la vampiresa, latigazo, lo que pasó pasó, machucando, me la explota, mejor que tu ex, métele con candela, mi gatita y yo, muévete y perrea, pásame la botella, pose, rompe, sácala, se activaron los anormales, se le ve, sé que le gusta, tu cuerpo me llama, yo sé que a ti te gusta, who is your Daddy (quién es tu papito)?”
Hay quien sacaría conclusiones sólo leyendo los títulos, pero, si la ambigüedad con que escribe le favoreciera al angelito Yankee, para no condenar su trabajo a primera vista revisemos las letras. Para realizar este artículo encontré en Internet cerca de 250 letras de canciones que provienen de discos, videos, actuaciones y remix que la industria del machismo musical produce bajo el nombre de Daddy Yankee.
Revisado el material se puede considerar que el 80% de las canciones de Daddy Yankee hablan de sexo, bailando o con látigo pero nunca con amor; 10% se refieren a consumo de drogas y alcohol, y el 10% final es una respuesta a otros cantantes con quienes pelea por el liderato del movimiento reguetonero. En sus letras abunda la descalificación a otros artistas, la autoafirmación de que es el mejor músico de su medio, la cosificación de la mujer, la devaluación de la fidelidad y el amor, la violencia como recurso de poder, y todo ello en un lenguaje vulgar. Para constatar esto, me permito transcribir fragmentos de algunas de sus creaciones, con las disculpas por la perturbación que el lenguaje pueda causar en personas sensibles. Todo sea para conocer lo que la juventud y la próxima generación “productiva” de nuestro país está escuchando en un tiempo en que construyen y reafirman identidades, ideologías y cuanto la cultura abriga.
Para muestra un botón: Daddy Yankee textual
“Bienaventurado el que escuche este liriqueo (…) Hacer buena música es mi obligación (…) Ahora vengo yo sin estipulo cargando este capítulo. Y no hace falta otro título, somos los 12 Discípulos” (12 discípulos).
“Una me llama diciendo que soy su vida. La otra me llama con llamadas restringidas. Para mi las dos son igualmente de bellas. No encuentro solución, razones para yo dejarlas. Si caigo enfermo en la cama una me cuida. La otra en la cama es pasión encendida. Una sin condición siempre mi fiel amiga. Y cuando peleo con ella, la otra sana mis heridas. Una casi no sale, es mujer de su casa. La otra sale cuando se le da la gana. Una me tiene mal porque con ella vivo. La otra hace lo que sea por estar conmigo. Llego de madruga. Apago el celular. Entrando en baja, yo me hago el que no sabe nada. Chequeo si tengo una mancha de lápiz labial. Con la negra de casa no me quiero calentar. Trato de sacar igual tiempo para las dos” (2 Mujeres).
“Rompe, rómpela. Arre, arre, arriba, arriba. Sé que quieres perrearme (…) Yo soy amigo de las asesinas. Y cónsul de las lobas. Psicólogo de las tímidas. Siquiatra de las locas. Modista de modelos. Peleón de las luchadoras. Astrólogo de las lunáticas. Y gangster de matadoras”. (A Romper la Disco).
“Ladies! Bienvenidas al hogar del castigo! Y yo tengo una gata que me dice papi chulo. Y siempre me pide... ¡Fuete pa' su culo!. Me le meto por debajo de la manta. Y siempre me pide... ¡Pampam pa' sus nalgas!” (Agresivo).
“Tas calentándote, yo calentándome. Tú dices que tú eres brava, eso lo quiero ver. Sigue bailando, girl, sigue cucándome. Que te vo'a pegar bien duro contra la pared. Mami, pon la olla que aquí está tu caldo. Te vo'a azotar, ma'. Ponte a rozarlo. Tú eres mi gata. (…) To'a mis gatitas que son fieras. Es que esta noche tú estás bien dura (…) Soy un perro en la noche oscura. Te vo'a dar la melaza pura pa' que sepas que es de abertura. Vente, vámonos de aventura” (Aquí está tu caldo).
Como se puede apreciar ni siquiera superamos la letra “A” en la revisión de su repertorio y no hay necesidad de seguir ensuciando la mente. La creatividad del señor Ayala raya en lo cursi, grosero y por demás ofensivo, toda vez que cada alusión a la mujer se asocia con algún animal. Este sujeto también tiende a asignar a las mujeres acciones concretas que responden a sus más bajos instintos, aquellos que procuran sexo liberado del amor. Este dizque cristiano fomenta las relaciones infieles, promiscuas y libres de carga afectiva, es como él mismo se define en alguna canción, un “animal”.
Daddy Yankee tiene entre sus canciones relatos de cómo una colegiala seduce a un doctor para tener relaciones sexuales en su consultorio, y de cómo un amigo tiene relaciones con una burra. Con estas historias se quiere llenar varios estadios de Bolivia.
Si todavía queda algo que puede hacer la Oficina de Espectáculos Públicos, es cancelar definitivamente su presentación por el grave atropello a la dignidad de las mujeres de Bolivia y el mundo. Ojo, ésta es la tierra de las heroínas. Habrá quien piense “pero sólo es música, sólo es moda”. Esa ingenuidad no considera la influencia de la música en la definición de las sociedades, en su cultura. Con la asquerosa producción de Daddy Yankee se naturaliza la violencia contra la mujer, se retrocede en lucha por la equidad de género. Este payaso del patriarcado envía mandatos culturales que la juventud apropia y reproduce, en nombre de la moda, a través “rankings internacionales” que nuestros medios de comunicación imitan. Basta mirar uno de sus videos para darse cuenta cuál es rol de género que se asignado a mujeres, sumisión total. En medio de este consumo autodestructivo que la sociedad hace de cierta “música”, muchos DJ`s que carecen de sensibilidad de género programan sus contenidos siguiendo las modas del machismo más enfermo.
Proceso de cambio
Hay esperanza, por todas partes se grita “proceso de cambio”. El qué hacer de las autoridades frente a la intromisión machista, del cantante de “Lo que pasó pasó”, en una cultura que sostiene constitucionalmente la equidad de género será la medida de la coherencia entre discurso y práctica.
Entre tanto, padres y madres de familia, educadores/as, pastores, curas, periodistas y todo agente involucrado en la formación juvenil debemos asumir responsabilidad frente a la construcción de la sociedad que queremos a futuro. Prestemos mayor atención a lo que nuestros jóvenes están escuchando y replicando. En el fondo, son las víctimas directas de un mundo consumista, materialista, mercantilista, que tiene devaluado sus afectos y en el que constantemente se les da la espalda.
Mientras escuchaba las noticias, le dije a mi hija (7 años) “la música de Daddy Yankee es mala”, me preguntó por qué, le contesté “no respeta a las mujeres” y ella me sorprendió con el siguiente comentario “es que les hipnotiza, les hipnotiza”. Entonces me animé a redactar este artículo con la esperanza de que todavía podemos salvar a la próxima generación y que podemos despertar de la hipnosis que nos impide digerir lo que escuchamos.
Un cristiano al que debiera leer Daddy Yankee es Luis Espinal, él escribía respecto al sexo en “Oraciones a Quemarropa”, lo siguiente: “no podemos ser renegados del sexo, no podemos despreciar el motor de la vida (…) el sexo que anuda a la familia, también puede ser un explosivo de odio y bestialidad (…) no permitas nunca que separemos el sexo y el amor. El sexo no es todo el amor. Si éste falta, el sexo es sólo un instinto animal (…) No permitas que por el sexo sea pisoteada la persona humana. No existe un sexo inferior al otro, ante Dios todos somos iguales”.
El problema de las actuaciones del señor Ayala no es la fiebre porcina sino la porcina producción musical que trae consigo. Finalizando, con toda la moral musical del mundo convoco a unirnos en unísono al grito que desde hace días circula en Bolivia: Daddy Yankee Go Home!






































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